¿Quién gana y quién pierde con el petróleo barato?

¿Quién gana y quién pierde con el petróleo barato?

El precio del petróleo ha caído con fuerza en lo que llevamos de año, llegando a alcanzar niveles de menos de 60 dólares el barril, en mínimos de cinco años.

¿Cuáles son las implicaciones económicas y geopolíticas de esta situación?
El precio del petróleo depende, como es sabido, de las expectativas que tienen los productores sobre la oferta y la demanda a futuro. Los mercados de materias primas se comportan de forma distinta respecto a otros mercados ya que para determinar el precio, se incluye la perspectiva de lo que sucederá en el futuro. En consecuencia, los productores de materias primas pueden regular el ritmo de la extracción en función de las previsiones de subidas o bajadas de precio. En cambio, en otros mercados, como el agrícola, los precios no son más que el equilibrio entre la oferta y la demanda ajustada al resultado de la cosecha de la temporada.

Normalmente, las compañías petroleras de todo el mundo reducen la extracción de petróleo, cuando hay expectativas de subidas de precio en el futuro para entonces aumentar la producción y beneficiarse de precios más altos. En cambio, si se esperan bajadas de precio, el productor prefiere tirar de sus inventarios o reservas y colocarlos en el mercado, habitualmente en barcos petroleros que navegan por el mar, o bien aumentar su producción leve y coyunturalmente para luego reducirla y no erosionar sus márgenes.

En este momento, las expectativas del mercado que vemos reflejadas en el precio actual, señalan una menor demanda futura y apuntan además a, un aumento de la oferta.

¿Por qué va a haber una menor demanda de crudo en el mercado?
Principalmente por dos motivos. El primero, la actual debilidad de la actividad económica, especialmente en Europa y China, y el segundo, el desarrollo tecnológico que persigue el ahorro energético (transporte, industria, edificios, …) y la incorporación de otras fuentes alternativas de energía.

¿Por qué va a haber aumento potencial de oferta en el mercado?
Se espera que, gracias a la actividad de fracking en EEUU y Canadá y a la reciente decisión de México de permitir a compañías petroleras extranjeras explotar sus recursos, la oferta de crudo a nivel mundial aumente.

Esta situación en la oferta y la demanda indica que el precio futuro del petróleo será inferior a lo que se esperaba hace apenas unos meses. Algunos de los recientes cambios en la demanda prevista y la oferta eran previsibles pero en este mercado es muy difícil saber cuándo se inician los cambios de expectativas y tendencias ya que la volatilidad histórica de los precios del petróleo incluye factores objetivos pero también psicológicos. El precio del petróleo actual también depende de los tipos de interés futuros previstos.

A los productores de petróleo se les plantean las siguientes opciones en función de cómo estén los tipos de interés. Por un lado pueden aumentar la producción vendiendo el petróleo al precio de hoy e invertir las ganancias con el tipo de interés a largo plazo existente, o pueden dejar el petróleo en el suelo como una inversión para tiempos mejores.

Una baja tasa de interés estimula a los productores a dejar el petróleo bajo tierra. Cuando las tasas de interés de los bonos a largo plazo aumenten en los próximos años, en la actualidad anormalmente bajas, será más atractivo para los productores aumentar el suministro de petróleo e invertir los ingresos obtenidos a interés alto.

¿Cómo afecta a los países importadores de crudo la bajada del precio?
El bajo precio del petróleo es una buena noticia para la economía de EEUU, Europa y Asia ya que implica dos cosas. La primera, una mayor renta disponible para los consumidores y en consecuencia un aumento del consumo y del gasto de los hogares. La segunda, los procesos productivos de dichos países se tornan más competitivos y el coste total de fabricación es inferior, por lo que aumentan las exportaciones. El efecto global, por tanto, es que el PIB de dichas zonas aumenta.

España consume aproximadamente un millón de barriles diarios, esta bajada del petróleo, si tomamos como coste medio 85 dólares por barril, puede significar un ahorro superior a 10.000 millones de dólares al año.

¿Cómo afecta a los países exportadores de crudo la bajada del precio?
En cambio, los perdedores de la caída de los precios del petróleo, principalmente son Venezuela, Irán y Rusia que han tratado de instar a otros miembros de la OPEP para mantener los precios del petróleo por encima de 100 dólares el barril. Estos países dependen en gran medida de los ingresos del petróleo para apoyar sus programas de gobierno, en este momento en el que el precio del barril se sitúa entre 75 y 80 dólares, sin duda tendrán dificultades para financiarse.

Arabia Saudí y varios de los países del Golfo también son grandes exportadores de petróleo pero se diferencian de otros productores por tres motivos.

En primer lugar, el coste de la extracción de petróleo es extremadamente bajo, lo que significa que son capaces de producir de manera rentable al precio actual, o incluso a un precio mucho más bajo. En segundo lugar, llevan años intentando transformar sus economías para reducir la dependencia de los ingresos del petróleo y por tanto sus enormes reservas financieras les permiten hacer frente a sus actividades nacionales e internacionales durante un largo período de tiempo. En tercer lugar, su moneda está vinculada al dólar americano y se ha visto fortalecida recientemente.

¿Cuáles son las repercusiones geopolíticas?
Un descenso del precio del petróleo podría tener importantes repercusiones geopolíticas. No está claro si los regímenes actuales de estos países podrían sobrevivir a una disminución sustancial y sostenida en el futuro.

El 70% de los ingresos de Rusia provienen de la exportación de petróleo y gas. El descenso del precio del petróleo ha costado a Rusia cerca de 100.000 millones de dólares que ha dejado de ingresar mientras que las sanciones occidentales, a consecuencia del conflicto ruso-ucraniano, se estiman en 40.000 millones de dólares. Un precio de 60 dólares por barril crearía graves problemas financieros a Rusia. El presidente Vladimir Putin ya no sería capaz de mantener los programas de gobierno que actualmente sustentan su apoyo popular. Habría consecuencias similares, en Irán y Venezuela, especialmente en esta última.

Venezuela es uno de los exportadores más grandes del mundo, pero debido a su mala gestión ha dilapidado gran parte de sus recursos, incluso antes de la caída del precio actual. El país está sufriendo una inflación galopante y necesita precios alrededor de 120 dólares el barril para financiar sus programas sociales.

En el caso de Irán, sin embargo podría ser que el golpe no fuera tan duro como en Rusia y Venezuela, como resultado de haberse acostumbrado a años de sanciones. Además, la situación de Irán estaría pendiente de las conclusiones de las negociaciones nucleares con Occidente previstas para el verano de 2015.

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